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Bentazarra , Basurto: Rehabilitación

 Los andamios son un monumento a la provisionalidad. Cuando se colocan en un lugar, la gente asume el engorro con la confianza de que es algo pasajero, el peaje que hay que pagar para lograr mejoras en un edificio. Pero no siempre ocurre así. Vecinos del barrio bilbaíno de Bentazarra, en Basurto, vieron cómo estas estructuras, ahora ya «bastante deterioradas», se instalaban en la fachada de sus casas hace ocho años… y allí siguen, porque no se ha realizado ninguna reparación.

 Esta medida se adoptó para evitar la caída de cascotes de las viviendas, un episodio más en la larga lista de desperfectos que empezaron a arrastrar estos pisos -la mayoría de titularidad pública- en 1994, «sólo un año después de ser estrenados», explican los residentes.

En la última década, mientras las viviendas se deterioraban a pasos agigantados, el Ayuntamiento y el Gobierno vasco «se han estado pasando la pelota -según detallan los afectados-. Ninguna de las dos instituciones quería responsabilizarse de las reparaciones». El asunto suscitó el interés de los partidos de la oposición en el Consistorio de Bilbao, que apoyaron a los vecinos en sus reclamaciones.

Tras una larga etapa de tiras y aflojas, el Ejecutivo autónomo, que finalmente se hizo cargo de la obra, ha anunciado que la reforma de los cuatro números con desperfectos -el 1,3 y 5 de Auntzetxeta y el 9 de Lezeaga- está «a punto de adjudicarse», de modo que dará comienzo «antes de finales de año, probablemente en diciembre», y costará un millón de euros.

Después de tantos sinsabores, cabría pensar que el inminente inicio de los trabajos sería una buena noticia para todos los afectados. Pero no es así. Parte de los residentes considera que el proyecto es «raquítico».

El plan previsto contempla actuaciones en el interior de las viviendas, donde, según admite la Administración autonómica, hay «fisuras en techos y paredes». También se mejorará el aislamiento térmico de los pilares para evitar humedades. En los portales se harán arreglos similares, así como en los tejados, donde se sustituirán los sistemas de impermeabilización y aislamiento.

Además, el Gobierno vasco rehabilitará las fachadas. No sólo hay que limpiar el ladrillo y reponer piezas desprendidas, también es preciso cambiar alféizares de ventanas, arreglar frentes de forjados y pintar varias zonas.

Para concluir la operación, se mejorará la urbanización del entorno, donde se realizarán algunas de las obras más importantes, como la demolición de una escalera de acceso a los portales -ahora con grietas- para colocar otra nueva, así como la sustitución de muretes y pavimento.

«Esperábamos más. Nos dicen que algunas de nuestras aspiraciones se han quedado en el tintero porque ciertos fallos se han producido a causa de un mal mantenimiento por nuestra parte. Por ejemplo, las estructuras metálicas que sirven de cierre a las terrazas. Y este tema es importante, porque existe riesgo de desprendimiento.

Tampoco han tenido en cuenta que llevamos 14 años con bombas para que el agua pueda subir a nuestras casas por culpa de un defecto constructivo», enumeran los portavoces de Ikasbide, la asociación de vecinos que reclama un proyecto más exhaustivo. De hecho, según afirman, «este problema ha impedido al Consorcio de Aguas facturar el consumo de forma individual desde 1993».

Enlace: www.elcorreodigital.com/vizcaya/20081019/vizcaya/grietas-paciencia-20081019.html
  
 
 
 
 

 

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