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Vegetación integrada en los edificios

 Cualquier espacio, incluso en plena ciudad, puede vegetarse y convertirse en un ejemplo de la fertilidad de la naturaleza y aportar aire puro e incluso alimentos.

 En el entorno urbano, donde se tiende a perder el contacto con los ritmos y beneficios de la naturaleza, incorporar vegetación se convierte en una necesidad. Desafortunadamente, la presencia de verde en el espacio urbano se ve reducida a unos pocos espacios (la Unión Europea recomienda 20 m2 de vegetación por habitante, mientras que en ciudades como Barcelona no se llega a los 8 m2 de verde por persona.

Sin embargo, de vez en cuando nos sorprende y alegra la vista la frondosidad de un balcón con sus plantas colgantes, o todavía es posible en una gran ciudad hallar un espacio de calma y frescor junto a un pequeño parque con árboles, agua y tierra.

Esas sensaciones nos demuestran que el verde debería estar más presente en nuestras vidas. Muchas personas ya han comprobado los beneficios de tener plantas en sus casas o en sus lugares de trabajo y se sabe que la vegetación tiene toda una serie de propiedades beneficiosas para el lugar donde se encuentra.

Según algunos estudios, la temperatura encima de zonas plantadas con vegetación es entre 1 y 2.25 ºC inferior a la temperatura ambiente, y la envoltura vegetal en fachadas expuestas a los vientos podría mejorar el aislamiento hasta en un 8 %, por el efecto de cámara de aire entre las hojas y la pared, y la protección frente a la humedad provocada por la lluvia. 
Por ello, nada resulta más adecuado que la incorporación de vegetación en los edificios. Un edificio que integre el verde se convierte inmediatamente en un espacio vivo, que genera impactos positivos para su entorno y sus ocupantes, y que regenera una pequeña parte del territorio para la vida natural que estaría ocupando. 

Para leer el artículo: www.terra.org/articulos/art01857.html
 

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