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Una casa con un buen aislamiento termico reduce entre un 20 y un 40% su gasto energético y sus emisiones

En una casa el calor se escapa  por debajo de la puerta. Se cuela entre las ranuras de los marcos de las ventanas, como si fuera el humo de una tetera en ebullición  que  tantas veces vemos en las películas. Con un buen aislamiento termico estas pérdidas se reducirían  hasta un 40%. Podemos hacer  nuestros números: una casa, un edificio, una manzana, una ciudad entera…..

Es incalculable la cantidad de energía que desperdiciamos. Es imposible saber hasta que punto estamos tirando algo que aparentemente sobra, pero que cada vez será a este ritmo de consumo, un bien escaso. Nos hemos acostumbrado a tirar tanta energía por los huecos  que  ahora nos cuesta entender que esto no puede ser así por mucho más tiempo.

 Organizaciones de consumidores y entidades ecologistas han tratado de medir esto, y con sus bien cualificados expertos, que los tienen.  Han empezado e medir para poder dar  datos para partir de algo.Una de las mediciones consistía en saber  la energía que estaba consumiendo una  caldera y después  medir el aumento de temperatura que se conseguía dentro de una vivienda.

La operación es sumamente  sencilla y no presenta ninguna dificultad. Las conclusiones son escalofriantes, sí  los resultados  dejan a uno helado. Más de un 30% de la energía que se usa  para calentar edificios se pierde  sin  que  le estemos sacando ningún provecho. Dicho en palabras claras: se tira

 Es triste, pero aprovechamos  menos de la mitad de lo que consumimos, dicho de otro modo: estamos pagando una barbaridad  por la energía que en realidad aprovechamos y disfrutamos. Las facturas cada vez son más caras, pero no ponemos ningún remedio al despilfarro. Cuando a final de mes nos llega la factura del gas o electricidad, nos llevamos las manos a la cabeza.

 Desde estos artículos no hemos hecho otra cosa que promocionar el aislamiento, en definitiva, el ponerle a estas fugas de dinero, una barrera, una puerta que nosotros podamos abrir o cerrar según sea verano o invierno. Según necesitemos frío o calor.

 Un buen aislamiento protegerá nuestro bolsillo. Sea cual sea el sistema de calefacción que utilizamos para aclimatar nuestra vivienda, debemos procurar  un uso racional y proteger nuestra casa con unas buenas barreras. No sólo para  que la factura sea llevadera, sino también porque debemos ser solidarios con las generaciones futuras y disminuir las emisiones de dióxido de carbono, que está demostrado como  uno de los contaminantes responsables del aumento del efecto invernadero que está provocando el cambio climático de nuestro  planeta.

De  nada valen los grandes acuerdos sobre energía, de poco el firmado Protocolo de Kyoto, si desde nuestra posición como grandes consumidores, que los somos, no nos vamos haciendo más responsables, porque tenemos que ser conscientes de que  esto también nos afecta.

 Se  calcula  que una casa bien aislada puede reducir entre un 20 y un 40% su consumo energético y también sus emisiones. No nos queda otro camino: hay que pensar en medidas de aislamiento, como la instalación de cristales dobles en ventanas, fachadas más eficientes, etc.

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