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Un parque en cada cubierta

 Existen dos clases de naturación en techos: directa e indirecta. La primera implica convertir el suelo en un espacio fértil en el que se puedan sembrar plantas, y puede ser de dos tipos: intensiva o extensiva. Desde macetas con flores hasta árboles frutales o cultivos de arroz, las posibilidades de naturación de una azotea son muy amplias. Por eso, primero debe responderse ¿para qué quiere el jardín?, ¿cómo le gustaría que luciera?, ¿cuál es su presupuesto?, aconsejan Alejandro Tazzer y Diego Tonda, directores de la empresa Econstrucción, especialistas en arquitectura sustentable.

La intensiva requiere de una instalación más compleja para poder sembrar árboles y una vegetación más densa, por lo que se debe tomar en cuenta que la estructura del edificio soporte el jardín, ya que el sistema completamente saturado de agua puede pesar desde más de mil kilogramos por metro cuadrado dependiendo del diseño y del uso. La extensiva sólo implica una cubierta vegetal sobre la cual se colocan plantas suculentas (agaváceas, crasuláceas, cactáceas) que requieren poca agua y mucho sol.

La naturación indirecta es en la que la tierra y las plantas no tienen un contacto directo con el techo, esto es, se realiza por medio de macetas. Es más accesible en precio y mantenimiento. En cualquier caso asesórese con especialistas, procure que la azotea tenga fácil acceso y que alguien se responsabilice del área.

Los beneficios son abundantes y el gasto de instalación puede ser recuperado en el corto plazo.
«Las azoteas verdes funcionan como aislamiento acústico para la ciudad y el entorno, son aisladores términos, sirven para captar el agua de lluvia, y ayudan a disminuir el efecto de isla de calor que se presenta en la ciudad en verano», declara Martha Delgado, secretaria de Medio Ambiente del GDF.

Además, Tazzer explica que una azotea verde no implica gran inversión si se piensa que no se va a tener que impermeabilizar la losa en por lo menos 15 años, reducirá su gasto en aire acondicionado y calefacción, entre otros muchos beneficios.

Según la Secretaría de Medio Ambiente del Distrito Federal, la Ciudad cuenta con 5.66 metros cuadrados de áreas verdes por cada habitante, índice que está por debajo de los 16 que recomienda la ONU y de los 9 que señalan normas internacionales.

Dichas áreas no se distribuyen proporcionalmente. La delegación con mayor cantidad de áreas verdes es la Miguel Hidalgo; le siguen Xochimilco, Alvaro Obregón, Milpa Alta y Tlalpan.

Con algunas excepciones (como Xochimilco, por sus chinampas y su parque ecológico), de acuerdo con esta Secretaría, se ha desarrollado una tendencia en la disminución de áreas verdes: a mayor estado de marginación y pobreza, se preserva una menor proporción de espacios verdes de origen público y de jardines privados.

De ahí que aprovechar espacios como azoteas y muros pueda significar también dignificar barrios olvidados.

Beneficios
• Elevan la plusvalía del inmueble entre 15 y 20 por ciento, pues aumentan y embellecen el espacio habitable.
. Disminuyen el pago del impuesto predial.
• Disminuyen las variaciones de temperatura de la losa y por ende las necesidades de climatización del edificio y la temperatura urbana.
• Crean microclimas a los que vuelve la fauna.
• Protegen al edificio contra los efectos naturales del Sol y la lluvia.
• Disminuyen gastos de mantenimiento. Los rayos ultravioleta son los principales causantes del deterioro de los sistemas de impermeabilización tradicionales. Al poner vegetación sobre la losa, estos rayos son absorbidos por las plantas. Lo mismo ocurre con las aguas pluviales, por lo que la humedad desaparece.
• En aguaceros, el sistema actúa como esponja absorbiendo gran parte del agua de lluvia y evitando la saturación del desagüe.
• Se puede recuperar agua pluvial para riego o sanitarios.
• Purifican el aire que respira y  generan aislamiento acústico.
• Sirven para hacer huertos.
• Reducen el estrés, mejoran su estado de ánimo y generan espacios para el esparcimiento.
 
En agosto de 2007, el titular del ejecutivo local, Marcelo Ebrard, puso en marcha el Plan Verde para arborizar azoteas e instalar jardines verticales en toda la Ciudad. El primer resultado se vio un año más tarde, cuando Ebrard inauguró un techo verde en el Centro de Desarrollo Infantil (Cendi) del Sistema de Transporte Colectivo (STC) Metro y un muro verde en el callejón de Palma, en el Centro Histórico. Desde entonces, no se ha vuelto a financiar ningún proyecto de este tipo.

Así lo dijo: «Las posibilidades para utilizar una azotea verde son enormes: desde disminuir la temperatura del inmueble, hasta cosechar frutos».

El autor de este artículo es  Diego Tonda          Socio de Econstrucción

Enlace para leer más: www.planetaazul.com.mx/www/2009/08/15/jardines-de-altura/

Oficina Comercial CONAFE / TNG Arquitectos

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