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Sostenibilidad y edificación. Rehabilitar en tiempos de crisis

El mes pasado, el Observatorio de la Sostenibilidad en España organizó en Madrid un foro titulado Sostenibilidad y edificación. Rehabilitar en tiempos de crisis, en el que participaron representantes sindicales, de las empresas constructoras, de la administración local, autonómica y del Estado y del colegio de arquitectos

El moderador del encuentro, Domingo Jiménez Beltrán, ex director de la Agencia Europea del Medio Ambiente, presentaba el asunto del siguiente modo: «España tiene el mayor patrimonio construido por persona de Europa. Son 25 millones de viviendas, que equivalen a casi una por cada dos habitantes».

Según Beltrán, para «salir de la crisis y crear empleo» lo que habría que hacer es «construir sin destruir, invertir en en soluciones y no en problemas».

En 2008, Jiménez Beltrán presentó un proyecto junto a Carlos Hernández Pezzi, presidente del Consejo Superior del Colegio de Arquitectos y a Joaquín Nieto, presidente de honor de SustainLabour para ponerse a la tarea. Ese plan proponía mejorar la accesibilidad y la eficiencia energética en 2.250.000 viviendas y 150.000 edificios a lo largo de cuatro años.

 Se trataba de hacerlos más habitables, mejorando el comportamiento térmico de su envolvente e instalando energías renovables.

Para los autores del plan, además de reducir la dependencia energética y la factura mensual, se podrían crear 390.000 empleos. Concluidas las obras se ahorraría cada año 2.700 millones de euros en compra de petróleo y 160 millones en pago español de emisiones de CO2.

El arquitecto Carlos Hernández Pezzi insiste en la necesidad de lavarle la cara al parque actual: «Hemos hecho 500.000 viviendas al año y, hasta la entrada en vigor del Código Técnico de la Edificación en 2007, todas son mejorables. Tenemos un parque reciente e ineficiente. Hemos creado mucho espacio inútil e insostenible». Para Pezzi, intentar hacerlas más verdes es «una empresa titánica» pero que merece la pena.

Llorenç Serrano, secretario confederal de Medio Ambiente de CCOO, cree que la rehabilitación es un gran yacimiento de empleo superior a las infraestructuras, puesto que éstas «generan mucho menos empleo que la modernización de viviendas».

Todos coinciden en los objetivos. Lo difícil es la puesta en práctica. Porque los grandes planes afectan a individuos y propietarios reales, personas que deben afrontar la obra en su casa. Y aunque tengan ayudas de la administración no lo cubren todo. El ahorro futuro no basta para afrontar el gasto inmediato.

Valentín Alfaya, director de Calidad y Medio Ambiente de Ferrovial, sabe bien lo difícil de la tarea. Su compañía tiene un producto específico para la reforma verde de edificios. Pero esa rama del negocio no ha despuntado como esperaban porque, a la hora de la verdad, las comunidades de vecinos no dan el salto adelante.

Y sin embargo, en un sector en crisis, aparecen todo tipo de iniciativas que caminan hacia el ecoladrillo.

 El grupo internacional Bureau Veritas acaba de presentar en España su iniciativa Green Rating, una auditoría sobre el rendimiento ambiental de los edificios que, según su responsable, Alejandro Cobos, «es una herramienta para adoptar las decisiones de mejora». Otras, como la consultora Jones Lang LaSalle, asesoran a los propietarios para adaptar los inmuebles al ahorro energético y conseguir certificaciones de calidad energética.

Para Mark Reynolds, director de gestión de la consultora, un edificio puede ahorrar un 30% de energía y hasta un 50% de agua con las mejoras y sobre todo «aumentar su valor como activo» gracias a ello. Como se ve, en el fondo, la ecología y la economía acaban siendo la misma cosa. Lo complicado es ponerse en la práctica a construir bien las cosas… o reconstruirlas. La demanda es que la Administración ayude a conseguirlo.

Enlace noticia: www.elmundo.es/elmundo/2009/05/12/ciencia/1242115694.html

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