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Se triplicará así el aislamiento acústico en los hogares, pero el coste de ejecución de las viviendas también aumentará

El pasado jueves 23 de abril entró en vigor la aplicación obligatoria en la edificación residencial del Documento Básico de Protección frente al Ruido, la normas de protección contra el sonido incluida en el Código Técnico de Edificación (CTE). El código del ruido suma más de 1.000 euros a la edificación de una casa media, que ya se apreciaba 11.000 euros para ser eficiente.

Se triplicará así el aislamiento acústico en los hogares, pero el coste de ejecución de las viviendas también aumentará, según los datos aportados por la patronal de promotoras APCE. En concreto, el blindaje silencioso encarecerá unos 10 euros el precio de edificación de cada metro cuadrado, cruzando las diversas estimaciones de los agentes del sector.

Es decir, más de un 1% adicional al 10% extra que ya cuesta el resto de medidas verdes introducidas a finales de 2007 con el CTE. El alza del precio para un piso de 115 metros cuadrados sería de 12.000 euros, en pleno reajuste del sector. No en vano, la demanda se encuentra latente, a la espera de más rebajas. Asimismo, las estadísticas reflejan que queda mucho camino por recorrer para empezar a drenar el incipiente stock de pisos nuevos sin vender, que supera ya el millón de unidades.

En el primer trimestre de 2009, el precio del metro cuadrado de la vivienda libre en España fue de 1.958,1 euros, según la estadística del Ministerio de Vivienda, que capitanea Beatriz Corredor. Así, una vivienda nueva tipo, de 115 metros cuadrados, costaría 225.181,5 euros. Teniendo en cuenta que los promotores estiman en el 50% los costes de ejecución, edificar ese piso tipo costaría 112.590 euros.

Según la Asociación Pro Derechos Civiles Económicos y Sociales (Adeces), la repercusión de las exigencias acústicas del código de edificación oscilará entre 0,33% y un 2,5%. Es decir, entre 372 y 2.820 euros. El Consejo de ministros lo redujo a entre el 0,3% y el 0,75%; el Ministerio lo aminoró aún más en la nota de prensa final (entre un 0,3% y un 0,6%). Según Adeces, se podría tomar como referencia torno a 900 euros para un piso de 100 metros cuadrados, así que, para un piso de 115 metros cuadrados el incremento medio ponderado sería de 1.035 euros.

Esta cifra se suma a los 10.853 euros en los que incrementó el resto de partidas el precio de dicho inmueble tipo, según los datos que aporta la patronal de promotores APCE. En total, 11.888 euros adicionales de coste de ejecución que tienen que soportar las empresas, un 10,7% más. Las compañías, a su vez, repercutirán el desembolso en el precio de venta al consumidor, más los gastos que ocasionan estas medidas ecológicas y de ruido. La subida al comprador sería con facilidad superior al 6%, según concluyen los expertos consultados.

Queda claro que el nuevo código de silencio es necesario (13 millones de españoles dicen que el principal problema de su vivienda es el ruido), pero no llegan precisamente en el mejor momento. El CTE establecía que la norma debía aplicarse en el periodo de un año (o sea, en 2008), pero se decidió retrasarla porque el Gobierno consideró que el mercado no estaba maduro para introducir los cambios. Incluso se llegó a posponer en su día hasta enero de 2010 ante los problemas de los fabricantes para suministrar los materiales y la dificultad de los ayuntamientos para elaborar los mapas del ruido.

Más fiable
El nuevo texto, que sustituye a la normativa de 1988, aumenta la exigencia de aislamiento de 42 a 50 decibelios en el ruido aéreo, que es el que provoca oír las voces del inmueble contiguo. La norma define parámetros más fiables, ya que el ruido no se medirá en laboratorio sino en la propia casa. Además, las exigencias de insonorización frente al sonido exterior “dependerán de la zona en la que se ubique el piso para garantizar el mismo nivel de silencio a todos los ciudadanos”.

Beatriz Corredor, señaló otras de las evidentes bondades de la nueva norma: permitirá a los ciudadanos “dejar de escuchar los taconeos del vecino de arriba, la televisión del piso de al lado, las sirenas de la calle o el ascensor”, dijo.

La Unión de Consumidores de España (UCE), por su parte, considera que la aplicación obligatoria del nuevo chaleco antirruidos de las casas no debería encarecer el precio de la os pisos. Por ello, UCE considera “irresponsable” la actitud de los empresarios que han aprovechado esta iniciativa del Gobierno para anunciar el consiguiente encarecimiento de los pisos.

No es que los consumidores obvien el coste de aislar la vivienda. Lo que hacen es recordar a los constructores que no están aplicando el descenso generalizado de precios en el coste final de la vivienda derivado del abaratamiento del petróleo, la bajada de los costes de financiación y de la rebaja del precio del suelo.

Pese a todo, UCE considera muy positiva la nueva norma, porque los ciudadanos ganarán en calidad de vida.

Artículo leído en: www.expansion.com/2009/05/04/economia-politica/1241423426.html
 

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