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Propiedades beneficiosas de la vegetación en edificios

La vegetación tiene una serie de características que permiten mejorar el comportamiento de los edificios y hacen que mejoren las condiciones ambientales a su alrededor:

• Regula la temperatura (mejora el “microclima”). Las plantas pierden agua hacia el medio mediante la evapotranspiración. En ese cambio de fase se utiliza el calor del aire del entorno, de modo que además de aumentar la humedad ambiental se disminuye la temperatura del aire. En entornos cálidos, la presencia de vegetación puede llegar a refrescar la temperatura de 1 a 5 ºC. Se calcula que una reducción de 5 ºC de la temperatura exterior adyacente podría suponer ahorros en refrigeración de cerca de un 50 %.

• Proteción contra el ruido. Con grosores de vegetación suficientes, las formaciones o barreras vegetales pueden tener un cierto efecto de amortiguación del ruido, actuando como pantallas acústicas.

• Mejora de la calidad del aire. Al realizar la fotosíntesis, las plantas proporcionan O2 y absorben CO2, renovando el aire del entorno. Se calcula que una hectárea de vegetación típica puede absorber 7.500 kilogramos de CO2 cada año. Por otro lado, la vegetación también actúa sobre la contaminación, tanto porque en el sustrato o suelo que las mantiene se depositan partículas y metales pesadps que son aprovechadas o metabolizadas por la microflora del suelo (hongos y bacterias) como porque sobre las mismas superfícies foliares se precipitan esas partículas que la planta absorberá y fijará en sus tejidos, secuestrando así contaminantes como el plomo, el cadmio u otros metales pesados, que de otro modo permanecerían en suspensión en el aire. 

• Ventilación natural y protección del viento. La presencia de vegetación genera brisas que refrescan el ambiente alrededor de las viviendas: al refrescar la temperatura se genera un flujo de aire, ya que el desequilibrio entre pequeñas masas de aire a diferente temperatura, y por tanto diferente densidad, genera esta circulación natural.

Además, la vegetación (árboles, arbustos) actúa como barrera contra el viento en el caso de orientaciones muy expuestas a fuertes vientos. Se trata de una barrera porosa que reduce la velocidad del viento creando pocas turbulencias. Incluso las enredaderas o vegetación cercana a las paredes reducen la velocidad del viento en la proximidad del muro.

• Protección solar y aislamiento térmico. Los  elementos vegetales pueden actuar como protecciones contra las ganancias excesivas de calor provocadas por los rayos solares, ya que la vegetación obstruye, filtra y refleja la radiación solar. En algunos casos se puede llegar a evitar del 50 al 90% de la radiación incidente.

Algunos ejemplos son los de las parras y enredaderas sobre las paredes, que ofrecen sombra y disminuyen las ganancias de calor tanto por radiación como por conducción. Esto es debido a que se evita el impacto de la radiación directa y a la vez se reduce la temperatura del aire adyacente al muro. Por otro lado, en invierno, las especies perennes protegen la pared de las pérdidas de calor, y el efecto aislante podría llegar a ser de un 30 %.

Resulta interesante el uso de vegetación de hoja caduca para proteger las ventanas o aberturas, ya que entonces en verano las hojas convierten el alero en una estructura opaca, y proveen de sombra, y al caer en invierno dejan pasar la luz (a diferencia de los aleros fijos). En ventanales que dan a balcones o terrazas, los aleros pueden adoptar la forma de pérgolas o porches y crear así espacios sombreados y frescos para estar. Este sistema seria el del tradicional emparrado con vid, aunque se podria emplear cualquier enredadera, incluso ornamentales.

• Protección estructural. Todavía se tiende a percibir que la vegetación puede estropear las fachadas, conllevar problemas de humedades, etc. Sin embargo, muchas veces se trata de una excusa para no admitir la poca voluntad de mantener esos sistemas, o de realizar un buen diseño para incorporar plantas en el edificio, cuando todavía lo que prima es el coste económico de los proyectos, la rapidez de ejecución y la falta de comunicación con los usuarios de los edificios.

Es obvio que el peso y sujeción de la vegetación integrada en los edificios siempre se tendrá que tener en cuenta. Pero, en oposición a la percepción de que las plantas deterioran la fachada,hay quién defiende lo contrario, ya se cree que las enredaderas en fachada pueden proteger los materiales constructivos del deterioro causado por los rayos ultravioleta y  el ácido carbónico.

• Mejora estética. Aunque para gustos los colores, en general se puede admitir que, para la mayoría de las personas, una fachada vegetada es más bella que una medianera cubierta por una pared de aguas o una capa de aislamiento proyectado.

• Hábitat para fauna. La vegetación ofrece descanso y alimento a insectos y aves que pueden, como los humanos, mejorar su calidad de vida pese a estar en la ciudad.

Enlace: www.terra.org/articulos/art01857.html
 

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