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Precauciones con los Plásticos en la Construcción

Cada incendio tiene sus particularidades, factores concurrentes y «culpables». Esto último incluye a personas y materiales. Tomemos el caso de un edificio de varios pisos, de construcción no combustible, con techo y pisos de hormigón armado y tres de sus paredes de ladrillo. ¿Qué pudo causar un incendio cuyos daños estimados llegaron a millones de dólares? La respuesta es sencilla: una gran cantidad de combustible en la forma de aislación de espuma plástica en muros y conductos.

Mientras que tres de los muros eran de mampostería, el cuarto era de paneles sandwich. Las superficies interiores de estos muros estaban cubiertos con poliestireno expandido cubierto por paneles de FVRP (fibra de vidrio reforzada con plástico); y las divisiones interiores estaban construidas con el mismo material.

Había algunos factores adicionales, como rociadores automáticos, recomendados pero nunca instalados; la falta de instalación de una barrera térmica sobre los paneles plásticos; la carencia de ventanas que obstruía el acceso de los bomberos y ayudaba a confinar el calor y el humo; los conductos combustibles que proporcionaban un medio para que el humo y el fuego se propagaran desde un piso al otro. Todo lo cual contribuyó a dañar severamente las operaciones en el edificio por el calor, el agua de las mangueras y el denso humo de los plásticos encendidos.

A pesar de ello existen ventajas en este tipo de productos. Muchos plásticos pueden producirse expandidos o en forma de espuma. En tal sentido el poliuretano, el relacionado poli isocianurato, y el poliestireno han sido vastamente utilizados como productos comerciales. Generalmente, ofrecen altos valores de aislación y por lo tanto ayudan a controlar los costos operativos en las plantas donde es importante mantener un ambiente interior estable.

Las espumas plásticas son económicas, durables y relativamente fácil de fabricar e instalar. El material resiste daños por corrosión, agua y organismos. Debido a su bajo peso, son económicos para transportar y manejar.

Si están formulados como resistentes al fuego o no, la espuma de poliuretano, el poliuretano extruido y el poliuretano expandido se quemarán.

El poliuretano puede tener un valor bajo de propagación por llama por la prueba de túnel E-84 de ASTM (American Society for Testing Materials). Pero esta prueba involucra una fuente de ignición de baja energía y prueba a los productos sólo en la posición horizontal.

El poliuretano se descompondrá aproximadamente a los 230ºC y se prenderá fuego entre los 315º y 370ºC. Se desprende entonces un humo denso y las llamas pueden correr a través de la superficie del material.

El poliestireno se derrite a menos de 205ºC. Tiene un valor bajo de propagación de llama de acuerdo a la prueba E-84 debido a su tendencia de encogerse y alejarse de una fuente de calor pequeña.

En un gran incendio el material arderá intensamente, con una rápida propagación de las llamas a través de su superficie. El Contenido calórico es 42.000 kj/kg, valor que se aproxima a la gasolina. Además, el material se derrite y fluye como un líquido inflamable, con un punto de llama de 425ºC. Genera un humo denso y negro que deja partículas aceitosas en las superficies expuestas.

Los daños de humo provocados por espumas plásticas que se queman pueden ser especialmente severos, excediendo los daños por fuego. Las operaciones que son especialmente susceptibles incluyen procesamiento y almacenamiento de alimentos y productos farmacéuticos, laboratorios de investigación y diagnóstico médico, fabricación y almacenaje de semiconductores, y equipamiento electrónico como computadoras.

El riesgo de plásticos expandidos o en la forma de espumas fue descubierto cuando estos productos (principalmente el poliuretano) aparecieron en forma flexible como almohadones en muebles, colchones, automóviles y alfombras. Estos constituyen una severa amenaza de incendio debido a la rápida propagación de la llama, fuego, alta tasa de liberación de calor y humo denso; se observó también que el poliestireno se derrite y se quema como un líquido inflamable. Por consiguiente se han desarrollado medidas de seguridad basadas en una fuerte protección por rociadores automáticos.

Otra de las amenazas, que apareció tiempo después, son las espumas plásticas usadas para aislar edificios. Estas fueron utilizadas al principio como aislación debajo de las losas de los pisos y posteriormente empezaron a aparecer en muros y cielorrasos, como un producto inyectado o como placas.

Las primeras pruebas de gran escala efectuadas por Factory Mutual Research pusieron de manifiesto la incertidumbre de las pruebas de banco en escala reducida. Estos hallazgos también contribuyeron a que la Comisión de Comercio Federal de EEUU eliminara el uso de términos como «no combustible» y autoextinguible y obligara el etiquetado de las espumas plásticas indicando el peligro inherente de incendio.

Con el fin de seleccionar productos menos riesgosos, desde el punte de vista de incendio, Factory Mutual Research diseñó un procedimiento denominado la Prueba de Esquina, para simular la condición de incendio donde dos muros y el cielorraso se unen. Esta es una configuración de tres superficies que se interceptan donde la conducción, radiación y convección puede contribuir a un fuego que se auto mantiene, dependiendo del producto. La estructura de la prueba consiste en dos muros auto portantes con marco de acero unidos en forma de L, sobre la cual se instala un cielorraso con vigas y chapas de acero corrugado.

El producto a ensayar se adjunta a la superficie de los dos muros (y del cielorraso en algunos casos) de una manera específica. La exposición al fuego se simula con una pila encendida de pallets de madera ubicados a cierta distancia de la intersección de ambos muros. Se considera que el producto es aceptable si no se propaga un fuego autopropagado hasta el final de ninguno de los muros. En la estructura original del ensayo, cada pared mide 7,6 m de altura. Este ensayo -que data de 1960- sirve para aprobar productos hasta 9,1 m de altura. La tendencia de la industria a edificar edificios más altos exigió el desarrollo de un ensayo de 15,2 m.

La compañía cuenta además con un ensayo alternativo más pequeño, rápido y económico. El Ensayo del Aparato de Flamabilidad provee una medida adecuada de una variedad de propiedades de la combustión, y puede ser utilizado en lugar del anterior para productos plásticos «thermoset» como el aislamiento de poliuretano y poliisocianurato. También se lo usa para evaluar productos aprobados de pohiuretano o poli-isocianurato que hayan sido reformulados químicamente.

Otro procedimiento requerido por el estándar de aprobación 4880 es el Ensayo del Cuarto. Este se puede efectuar de acuerdo con el UBC (Uniform Building Code) 17-5 para espumas plásticas, UBC 42-2 para coberturas de muros, o según ISO 9705 para productos de superficie. Este ensayo se realiza utilizando una estructura que consiste en cuatro paredes y un techo, recubiertos con una lámina resistente al fuego.

Las muestras de paneles sandwich se instalan en dos paredes. Se deja una puerta abierta en otra de las paredes. Se prende fuego una pila de maderas ubicada cerca de la unión de los paneles. El principal criterio para pasar este ensayo es que el fuego no llegue a los extremos de las paredes.

Un producto que pasa el Ensayo del Aparato de Flamabilidad (o el Ensayo de Esquina de 7,6 m) es considerado como un producto aprobado Clase 1. El Ensayo del Cuarto podría ser requerido cuando un fabricante efectúa un cambio en las juntas del panel, afectando como se traban los paneles entre sí.

Durante la construcción de un edificio que incluya el uso de aislación de espuma plástica es necesario tomar algunas precauciones: no exponga el almacenamiento temporario de paneles a fuentes de ignición como corte y soldadura, colillas de cigarrillos u otras fuentes de calor.

Subdivida las pilas de los paneles, y preferiblemente, mantenga el almacenamiento fuera de sus edificios. Cuente con extintores y mangueras cerca del almacenaje y de los trabajos de montajes. Minimice y retire las acumulaciones diarias de espuma. Si la instalación requiere que se instale una barrera térmica sobre la espuma, asegúrese que se instale al final de cada día de trabajo. Aplique la espuma inyectable cuidadosamente para evitar la acumulación de espuma y las fuentes de calor.

 Autor:  Diego Mordcovich

Enlace : www.ambiente-ecologico.com

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