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Nueva normativa de protección frente al ruido

La nueva normativa de protección frente al ruido (Documento Básico de Protección frente al ruido del Código Técnico de la Edificación) empezó a aplicarse de forma obligatoria a partir del pasado 25 de abril.

Esta nueva norma va a implicar una mejora en la calidad de vida en nuestra vivienda, pero para esto tiene que haber un adecuado control durante la ejecución de la obra a fin de que estas nuevas exigencias permitan un mejor aislamiento entre los distintos usuarios. En este sentido, es importante tener cuidado con los puentes acústicos, porque el ruido, al igual que el agua, se cuela por cualquier agujero que dejemos, aunque el resto de una pared tenga un aislamiento perfecto.

De todas formas, observa el arquitecto Carlos Guigou, coordinador del Centro de Asesoramiento Tecnológico (CAT) de la Demarcación de Tenerife, La Gomera y El Hierro del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias (COAC), que este previsible confort acústico que conlleva la aplicación de la nueva norma, «poco resolverá si no existe paralelamente un código cívico en el que los vecinos tengamos consideración con los demás. Esta es una importante labor de concienciación a emprender por quienes nos gobiernan: suprimir los ruidos gratuitos en la ciudad y concienciar a los ciudadanos en cuanto a civismo fuera y dentro de los edificios».

Además, añade, «a partir de ahora no va a costar lo mismo un edificio a construir en una calle ruidosa que en otra más tranquila, pues el equipamiento en aislamiento acústico exigido para el primero será más intenso y costoso que para el segundo. De hecho, el documento del ruido parte para sus cálculos del índice de ruido/día registrado en la zona según el mapa de ruido del que todas las ciudades deben disponer para dar la respuesta adecuada, y de cuyo mapa en Tenerife sólo disponen La Laguna y Santa Cruz».

En cuanto a su aplicación, el responsable del CAT no oculta que los arquitectos se enfrentan habitualmente a una ingente y exigente normativa, que, «por tratar de abarcar todo el espectro edificatorio en forma compilada, no pocas veces entran en contradicción los propios documentos básicos, por ejemplo, entre el acústico y el dedicado a la salubridad».

Pero lo más preocupante para los técnicos es trasladar las exigencias del Código, prescritas en el proyecto, a su materialización en la obra debido a la realidad canaria: «Técnicas muy elementales, materiales empleados con profusión sin un conocimiento riguroso de sus propiedades ni de su debida puesta en obra o la falta de capacitación profesional de la mano de obra», subraya Carlos Guigou.

Por otra parte, la puesta en marcha del Código Técnico se ha encontrado de frente con la crisis y con la consecuente rebaja de precios de venta de viviendas que se han construido con la normativa del reciente Código, por lo que hay una mayor aproximación entre los costes de construcción y los precios de venta, no apreciándose el incremento de precios anunciado como consecuencia de la carestía que conllevaba construir según el nuevo Código Técnico.

Como materiales de apoyo para el aislamiento acústico se utilizan generalmente fibrosos como las lanas minerales: lana de roca o la fibra de vidrio, o espumas de poliuretano de alta densidad. También se suele utilizar en suelos el polietileno expandido, que con muy poco espesor (menos de un centímetro) y una densidad adecuada para que no se aplaste, consigue mermar el ruido de impacto que podría ocasionar el vecino de arriba.

La nueva norma distingue, dentro de una misma vivienda, las estancias que llama protegidas y las habitables. Las protegidas son los dormitorios, salones y comedores, a las que se les exige mejores condiciones de aislamiento acústico, y las habitables, son las cocinas, baños, pasillos o similares, a las que se les exige más o menos lo mismo que hasta ahora.

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Hispalyt, la Asociación Española de Fabricantes de Ladrillos y Tejas de Arcilla Cocida, ha valorado de forma positiva la entrada en vigor del Documento Básico de Protección frente al Ruído