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La Universidad Miguel Hernández promociona los hornos y cocinas solares en la «Semana Sostenible»

La «Semana Sostenible 2009» de la Universidad Miguel Hernández (UMH) de Elche apuesta por los hornos y cocinas solares como una alternativa ecológica y barata a los sistemas convencionales ya que sólo utilizan el sol como fuente de energía y alcanzan temperaturas de hasta 300 grados centígrados.

Los hornos y cocinas solares sólo utilizan el sol como fuente de energía y alcanzan temperaturas de hasta 300 grados centígrados.  «Las emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera son cero», ha explicado a Efe un estudiante de Ingeniería Superior Industrial, Alberto García, durante el taller de hornos solares organizado por la Oficina Ambiental de la UMH.

Para construir el horno solar, se utilizan dos cajas de cartón, una de ellas más pequeña forrada de papel de aluminio por su parte interior, que se debe introducir en el interior de la segunda, ha explicado Joaquín Vera, estudiante de Telecomunicaciones en la UMH y uno de los ponentes del taller.

Según Vera, la parte superior de la caja debe tener una inclinación de 40 grados para absorber los rayos del sol, como corresponde a que «España se sitúa a unos 40 grados de latitud».

En la construcción de los hornos solares, hay que «aislar bien» la caja interior de la exterior, mediante el uso «a presión» de bolas de papel de periódico y de corcho en los laterales «entre una caja y otra», ya que cuando se calienta el horno «un mal aislamiento» produciría la perdida de temperatura.

En último lugar, se fija «herméticamente» con silicona el vidrio a la apertura superior de la caja, puesto que para introducir los alimentos en el horno se utiliza una puerta construida en la parte posterior de las cajas, que «encaja perfectamente para que el horno quede hermético».

Los materiales utilizados en la construcción de los hornos solares (cola, pincel, periódicos, cartón, papel de aluminio y una plancha de vidrio) pueden ser reciclados en su mayor parte, lo que suponen un desembolso total de «20 euros como mucho», ha indicado Vera.

Las temperaturas varían dependiendo del soporte, ha explicado García, quien ha añadido que los hornos de caja pueden llegar a alcanzar temperaturas de 200ºC y las cocinas parabólicas hasta 300ºC.

La cocina parabólica alcanza «temperaturas más elevadas» porque produce «el efecto de una lupa», al reflejar la luz del sol y concentrarla en el punto que interesa, «generalmente la olla» que debe ser de un material oscuro, dado que «el negro es el color que más absorbe el calor».

«Aunque se puede cocinar cualquier alimento», ha comentado García, se debe tener en cuenta que se tarda entre dos o tres veces más que una cocina convencional, «pero la ventaja es que nunca se te pasa, ni se te quema».

Otro de los estudiantes participantes en el taller, Alejandro Méndez, ha comentado, entre bromas, que «si lo haces despacito tiene que estar bueno, sobre todo cuando tienes ganas de comer».

Las cocinas parabólicas se suelen utilizar mucho en cooperación internacional sobre todo en poblaciones rurales de países en vías desarrollo y empobrecidos, cuyos habitantes «no tienen acceso a la energía eléctrica», por lo que para cocinar «necesitan recorrer distancias para cortar leña y transportarla».

El hecho de recorrer distancias para cortar leña y la destrucción forestal que conlleva provoca «un desgaste» perjudicial para los habitantes y las cocinas solares les hace «ganar tiempo, así como cocinar de forma fácil», y además les comporta «un beneficio para su entorno».

Las cocinas parabólicas se usan en países de África, India, China y, «sobre todo», por la zona de los trópicos y del ecuador, que es «donde mejor funciona».

Artículo escrito por:  Antoni Josep Cerdà

Enlace: www.soitu.es/soitu/2009/03/26/info/1238065235_113084.html
 

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