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Hecoinsa:Renovarse para sobrevivir

La crisis financiera, el pinchazo de la burbuja inmobiliaria, el deterioro de las perspectivas en la economía productiva… todos los pasos que han dado como resultado la situación actual fueron golpeando a la empresa extremeña Grupo Herrera, en todas y cada una de sus tres divisiones: calizas y áridos, fabricación de materiales de construcción y diseño y ejecución de instalaciones industriales prefabricadas.

Se llegó así a una situación límite en la pasada primavera: con menos encargos para su filial Hecoinsa (Herrera Construcciones Industriales), menor demanda de materiales, impagos y corte de las líneas de financiación, el grupo extremeño fundado hace cuatro décadas se vio abocado a la suspensión de pagos, y todo apuntaba a que seguiría el camino de otras firmas del ramo: concurso de acreedores, liquidación y cierre.

Fue entonces cuando Julián Herrera, presidente del grupo e hijo del fundador, decidió dar un golpe de timón y recuperar un proyecto que criaba polvo en un cajón: la construcción de viviendas prefabricadas, aprovechando su conocimiento de lo que se implantó hace mucho en Alemania, y con el respaldo de la maquinaria, tecnología y personal de Hecoinsa.

«Hasta entonces estábamos desbordados por los encargos de construcciones de tipo industrial y no podíamos distraer esfuerzos en el proyecto residencial, pero vi que había llegado el momento», explica.

Antes, Julián Herrera reunió a los principales acreedores y proveedores y puso las cartas sobre la mesa: o se liquidaba el grupo y cada cual cobraba lo que pudiera, o se le daba confianza para poner en marcha una línea en nuevos mercados. Su plan de viabilidad fue aceptado y Herrera no sólo salvó el match point, sino que ahora mira el futuro con optimismo y prevé que sus empresas saldrán reforzadas.

El plan supuso la adaptación de Hecoinsa para, aprovechando el sistema Betonhouse -muro multiuso prefabricado de doble pared-, poner en el mercado casas más baratas y construidas en menos tiempo. Con los ojos puestos en la VPO, pero sin descartar la vivienda libre, ya que el sistema permite todo tipo de construcción (aislada, adosada o en altura), Herrera contactó con los promotores para ofrecerles casas con menor coste en materiales y mano de obra pero que cumplen sobradamente las exigencias del nuevo Código Técnico de la Edificación en cuando a durabilidad (la vida útil supera con mucho el medio siglo) y aislamiento acústico y térmico.

La idea va calando, y el grupo ya tiene encargadas 800 viviendas y está a punto de firmar contratos con cooperativas de toda España para hacer 2.000 más. En teoría el sistema es simple: sobre el terreno se hacen los cimientos y el suelo, con anclajes para los muros.

Mientras, en Hecoinsa (ubicada en Puebla de la Calzada, una pequeña población cercana a Mérida) se fabrican los muros (normalmente doble pared de siete centímetros de grosor por cada lado, de hormigón y con un forjado en medio), elementos de la cubierta, escaleras, losas para el suelo de los pisos superiores… Luego todo se traslada en camiones al sitio elegido, y personal especializado monta las paredes sobre los anclajes y se rellena el hueco del medio con hormigón, como un gigantesco Lego.

 De este modo, se ahorra tiempo (la casa se levanta en la mitad de tiempo que si se hiciese por el sistema convencional y los muros están listos para pintar directamente, sin tratamiento añadido), costes (hasta un 15% más baratos) y personal (cuatro operarios pueden montar una promoción de 15 viviendas en un mes). Además, hay mejoras añadidas como la seguridad -no hay que montar andamios-, la limpieza -se evitan los escombros- y la menor contaminación, ya que casi no hace falta maquinaria sobre el terreno.

Así, hacer una vivienda de 90 metros cuadrados sale por unos 72.000 euros, «y el ahorro se puede invertir en mejorar calidades en pavimentos, por ejemplo», explica Herrera, y agrega: «El coste de la estructura supone alrededor del 60% del total, así que un 15% es mucho». La aparente sencillez del sistema oculta un trabajo previo muy complejo. Herrera ha desarrollado un software propio, de manera que las casas se diseñan en tres dimensiones y si se intenta incorporar algún elemento inadecuado, el programa lo rechaza.

Escrito por : Juan Carlos Zambrano

Para leer más : www.cincodias.com/articulo/empresas/Renovarse-sobrevivir/20091021cdscdiemp_47/cdsemp/

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