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Gestión energética. El ahorro inteligente

El coeficiente de transmisión térmica (K) nos da idea de las pérdidas de calor en invierno (calorías) y  las pérdidas de frío en verano (frigorías). En las ventanas con cristales triples se encuentra cercano a K = 1,59 Kcal/m2.h * ºC

Si suponemos una superficie de 10 m2, una temperatura exterior de 5 ºC y otra en el interior de 21 ºC, este coeficiente de transmisión hace que se pierdan 254 Kcal / hora lo que obliga a aportar cada hora dicha energía que se pierde si en el interior queremos mantener los 21ºC.

Si cerramos una persiana, cuyas lamas estén rellenas de Poliestireno, la cámara de aire, formada entre la persiana y el cristal de la ventana, aumenta eficazmente el aislamiento térmico

Al emplear persianas para aprovechar la energía natural nos permite reducir el coeficiente de transmisión térmica a un valor cercano a la unidad, para el caso de ventanas con cristal triple. En el ejemplo anterior se conseguirían reducir las pérdidas a tan solo 160 Kcal por hora

De la misma manera que utilizamos el Sol para calentar, le podemos utilizar para refrigerar.  Mediante toldos, persianas y cortinas controladas, podemos reflejar la radiación solar antes de que incida sobre la vivienda.

De igual manera, para refrigerar el interior de una vivienda, si suponemos una temperatura exterior de 30 ºC y deseamos una temperatura interior de 21 ºC, deberíamos consumir 143 Kcal cada hora para mantener dicha temperatura. 

En verano el efecto de la persiana además produciría una ventilación inducida que favorecería el descenso de temperatura en el cristal, por otra parte el toldo crearía un efecto sombra que reforzaría el ahorro energético. La combinación controlada de toldos y persianas permite reducir el valor de K a valores próximos a 0,67 Kcal/m2.h * ºC, en el ejemplo, las pérdidas pasarían a ser 60 Kcal por hora.

Pérdidas en  acristalamiento triple, K = 1,59 Kcal/ m2.h * ºC, 10 m2 de superficie
 
  Por que  Vivienda domótica?
Diversos  estudios demuestran la eficiencia que permite la domótica en el control energético, combinando toldos y persianas en verano y tan sólo persianas en invierno. Al tomar vida la vivienda se consigue una arquitectura similar a la bioclimática.

Existe otro factor a tener en cuenta, el coeficiente de transmisión térmica del aluminio K = 175 Kcal/ m2.h * ºC, estas enormes pérdidas se aminoran apreciablemente por el efecto aislante de las persianas. En zonas muy frías se ha de considerar la utilización de cortinas aislantes para evitar las pérdidas energéticas, estas cortinas se pueden igualmente motorizar e integrar en el sistema junto a toldos y persianas.

Para evitar la radiación solar se pueden utilizar árboles, evitando en todo lo posible las superficies no vegetales alrededor de la casa como asfalto, aceras, etc. La vegetación además de evitar la radiación solar provoca un descenso de la temperatura al evaporar agua y protege de los vientos del invierno.

 La evaporación “roba” calor del aire circundante, el cambio de estado de agua a vapor provoca una absorción de calor (0,58 Kcal/cm3). La domótica vuelve a integrar confort y ahorro al poder controlar el sistema de riego, sin malgastar agua y regando tan sólo cuando sea preciso, además puede controlar climatizadores evaporativos de bajo consumo.

Otro componente a considerar para el control climático es la ventilación, que juega un papel fundamental en la reducción de temperatura al extraer el aire caliente de la vivienda al exterior. Una correcta ventilación acabaría con los denominados “edificios enfermos”,  o con los problemas por exceso de CO2 o por fuga de gas. El sistema actuaría sobre ventiladores eléctricos de bajo consumo.

Por otra parte, y quizás la más importante, la domótica también interviene decididamente en el ahorro energético al gestionar de forma inteligente la climatización por zonas, acondicionando aquellas que se estén utilizando y dejando el resto a una temperatura de ahorro.

Así podremos mantener a 21 ºC las zonas habitadas y el resto a 16 ºC, suponiendo un correcto aislamiento de los muros de la vivienda podemos considerar una K de 0.42 Kcal/m2.h * ºC y ahorrar, por cada 10 m2 de fachada de estancia no utilizada, 21 Kcal/hora de pérdidas energéticas. El ahorro resulta ser muy superior si tenemos en cuenta el volumen de aire a climatizar.

Aunque desde 1979 existe una norma de edificación relativa a condiciones térmicas de edificios, que es de obligado cumplimiento (real decreto 2.429/79 NBE-CT-79), la realidad es que ésta se ignora casi siempre. La norma considera un coeficiente de transmisión térmica (Kg) global, que tiene en cuenta los diferentes cerramientos del edifico, de 0.45 Kcal/m2.h * ºC frente a las 0,14 Kcal/m2.h * ºC acostumbrados en los países avanzados de Europa.

Al poder gestionar y controlar la energía, la domótica obtiene el máximo beneficio del almacenamiento térmico de los materiales. La inercia térmica de estos materiales consiguen aminorar los cambios de temperatura durante las horas del día y de la noche.

En invierno las máximas pérdidas tienen lugar durante la noche pudiendo llegar a 138 Kcal/m2 por cada hora, por tanto, y al contrario de lo acostumbrado, se debe proporcionar energía artificial durante la noche para que la vivienda se encuentre dispuesta en las mejores condiciones como para poder aprovechar al máximo la energía solar y, probablemente, sin aporte alguno de energía hasta la puesta del Sol.

Lo anterior está basado en la denominada radiación nocturna basada en que los cuerpos calientes ceden calor a los fríos.

Las oscilaciones, entorno a la temperatura deseada, debidas a la inercia térmica de los materiales justifica el por qué del control energético. Un termostato corta cuando se llega a su temperatura de consigna, la inercia térmica hace que la estancia se siga calentando innecesariamente (gasto y ausencia de confort), cuando la temperatura disminuye y se vuelve a la temperatura deseada, el termostato vuelve a ordenar al sistema de calefacción que aporte energía, en este caso la inercia térmica hará que la temperatura siga disminuyendo por lo que se produce un doble efecto: es precios mayor consumo energético al tener que remontar desde una temperatura inferior y una ausencia de confort por frío.

La domótica aproxima a los edificios a la deseada arquitectura bioclimática, pero aunque ésta se pudiera conseguir la domótica seguiría mejorando el hábitat al gestionar de forma eficaz la energía.

Si la temperatura proporcionada por el sol o la noche, teniendo en cuenta las fuentes internas como personas y equipos, no resulta suficiente para mantener unos mínimos de confort hay que recurrir a sistemas de climatización controlados y puestos en marcha tan sólo cuando sean necesarios, aprovechando al máximo los medios naturales, si este control lo tuvieran que ejercer las personas, de nuevo faltaría el confort.

Enlace : www.domoticaviva.com

One Comment

    Plarex S.L.

    Aislamiento de viviendas recomendable para ahorro energético