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Etiqueta de eficiencia energética para edificios creada por Industria y Fomento

Además de cumplir el código técnico de la edificación que apareció hace tres años, y obliga a los constructores a levantar bloques de pisos que ahorren el máximo de energía, los promotores deben obtener una etiqueta de clasificación, que va a distinguir hasta siete niveles distintos según la eficiencia energética, desde el tipo A, el mejor, hasta el G, el menos eficiente.

Se trata de tener paneles solares, buen aislamiento en carpinterías, favorable orientación solar, etc., a fin de que los vecinos gasten la menor energía posible en luz y gas.

El Consejo de Gobierno de la Junta aprobó ayer un decreto de certificación de edificios, en seguimiento de un real decreto nacional, que obliga a todas las construcciones nuevas, y a las rehabiltiaciones o reformas que afecten a más de 1.000 metros cuadrados.

No están obligadas las construcciones parcialmente abiertas, edificios y monumentos protegidos, construcciones efímeras o provisionales, ni los edificios industriales o agrícolas en la parte de talleres aunque sí en las oficinas.

Los certificados a obtener son de tres clases, el primero en la fase de proyecto, imprescindible para obtener la licencia de obra; luego otro una vez el edificio terminado, necesario para conseguir la licencia de primera ocupación, y finalmente cada diez años, o si hay reformas sustanciales, hay que sacar otro certificado de renovación.

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