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Entrevista a Celestino García Braña, Decano del Colegio de Arquitectos de Galicia

Decano de los arquitectos gallegos desde 2005, Celestino García Braña no da por perdida la batalla que mantiene Galicia contra el deterioro del medio rural. La inversión en rehabilitación y una mejor planificación urbanística pueden ser algunas de las claves.

Pregunta: ¿Qué consecuencias está teniendo el abandono de viviendas en el rural y la despoblación?
– Son fenómenos que van ligados de una forma estrecha. Se produce un decrecimiento demográfico y, como consecuencia de eso, las viviendas tradicionales van quedando abandonadas. Esto plantea problemas de mucha índole: económicos, sociológicos o el abandono de territorio, con toda la repercusión negativa que eso trae. Y trae también una consecuencia muy particular y muy concreta, que es la pérdida de calidad del medio habitable y la pérdida de un patrimonio arquitectónico, histórico, y etnográfico que lamentaremos en años sucesivos.

P: ¿Todo este fenómeno tiene solución? ¿O en cierto modo es una tendencia imparable?
-Creo que tiene solución, porque entiendo que es un problema coyuntural. Todo el desarrollo económico vivido en buena parte de España ha venido propiciando el abandono de los territorios agrícolas para trasladarse a las villas de cabecera o a las grandes ciudades. Ahora, lo veo como una situación que es coyuntural. De hecho, ya se está detectando también en Galicia el fenómeno contrario.

P: ¿A qué se refiere?
– En la Ribeira Sacra se está produciendo un aumento de población, ligero pero significativo por la tendencia que marca, en concellos donde la población está incorporándose es inglesa, belga, alemana… Buscan unas cualidades que ofrece Galicia y que en muchos aspectos son tremendamente atractivas. No estoy diciendo que se vaya a repoblar todo el campo gallego con extranjeros jubilados, pero el atractivo que ofrecen algunas partes de Galicia hace que se esté despertando un fenómeno natural, no inducido, de incorporación de gente de fuera. Esa gente no está buscando el piso, están buscando la vivienda tradicional, más o menos rehabilitada.

P: El estado de muchas viviendas del rural no facilita su venta. ¿Se está rehabilitando lo suficiente?
– Hay que rehabilitar más, por muchos factores. Pero sobre todo, porque se va a producir una necesidad de este tipo de viviendas. Cada vez más el trabajo telemático permite la residencia en casa. La llegada del AVE a zonas como Ourense va a significar una revolución en muchos territorios agrícolas. Y la tecnología va a permitir una lejanía de las ciudades tradicionales. Tenemos algunos territorios gallegos con unas potencialidades tremendas. No todos.

P: ¿Faltan recursos?
– Sí, habría que hacer con este tipo de viviendas algo como lo que se ha hecho con el plan renove de los coches, es decir, facilitar la rehabilitación con las menores trabas posibles. Porque nadie rehabilita para tirar el dinero. Se rehabilita por querer volver a ocupar la casa de los antepasados, aunque sea un mes o dos al verano, pero eso es suficiente para que ese patrimonio se mantenga. Hay que poner las menos condiciones posibles.

P: El hecho de que sean viviendas de gran tamaño, ¿supone un hándicap para ponerlas en el mercado?
– Quien retorna al campo busca unas determinadas cosas, radicalmente diferentes a las de la ciudad. En la ciudad, encontrar un piso que tenga tres o cuatro metros cuadrados de despensa no es frecuente. Pero alguien que vive en el rural sabe que cuatro metros cuadrados no son nada. El espacio es el mayor de los lujos. Y son viviendas que no importa que tengan mayor superficie. Sí deben adaptarse a unas necesidades elementales, temas de aseo, de cocina… Cuando alguien busca el turismo rural, no busca el dormitorio de 12 o 15 metros cuadrados. Busca otras cosas.

Para leer la entrevista entera : http://www.galiciae.com/nova/39228.html

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