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El gasto doméstico ya supone el 20% del consumo de energía en España

Baños de agua caliente, luces encendidas por toda la casa, o dudas existenciales ante una nevera abierta. Éstos son algunos de los caprichos del consumidor que no repara en su derroche diario de un preciado bien: la energía. Durante el periodo de prosperidad económica en España, que ahora llega a su fin, la mayor parte de la gente ha vivido de espaldas a la cultura del ahorro. Hoy, el Ministerio de Industria y las asociaciones ecologistas piden moderación. Aseguran que el consumo actual es insostenible.

El gasto energético en España es un grave y creciente problema al tratarse de un país dependiente. España importa el 81% de la energía que consume del exterior, según un estudio elaborado por Eurostat. Además, el sistema energético español es de los peor posicionados en Europa en términos de eficiencia. Cada vez es necesaria más energía para producir una unidad de PIB.

El nuevo Plan de Ahorro del Ministerio de Industria, que será presentado el próximo martes en el Congreso de los Diputados, pretende fomentar la prudencia desde la base. Por eso, financiará el desarrollo de instituciones dedicadas a asesorar en materia de eficiencia a los consumidores.

El uso doméstico ya aglutina el 20% de la demanda energética. En algunas parcelas, como la industria, el gasto se encuentra fuera del alcance del ciudadano, pero en casa cada uno puede contribuir, a su medida, para evitar el derroche.

Ladislao Martínez, portavoz de energía de Ecologistas en Acción, explica que existen dos tipos de ahorro: el tecnológico y el de uso. El primero se refiere al empleo de los dispositivos adecuados. «No es lógico que una familia de tres personas compre un frigorífico diseñado para una familia de ocho al igual que no tiene sentido cortar mantequilla con una sierra eléctrica». El segundo tiene que ver con el uso razonable de los equipos indicados: no basta con tener una nevera A++, la designación de mejor clase de eficiencia, si se ubica cerca de un foco de calor o se deja abierta constantemente.

«La idea de que ahorrar significa vivir mal es un error. Éste es un país de nuevos ricos», asegura Martínez. Para muchos, restringir es señal de crisis. Desde Greenpeace España se lamentan de que el supuesto interés por el medio ambiente esté sujeto a los vaivenes de la economía. «Siempre nos tenemos que ir a la vertiente económica para impulsar el ahorro. La gente es más consciente de su gasto cuando suben las tarifas», señala Aída Vidal, portavoz de medio ambiente de la asociación ecologista.

Enlace : www.elpais.com/articulo/economia/habito/perdido/elpepieco/20080726elpepieco_4/Tes

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