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El colmo de la bioclimática

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María y Sergio conocen bien estas ventajas, saben que la temperatura dentro de una cueva es siempre constante y eso la hace agradable todo el año. «Es el colmo de la bioclimática», explican. Pero para disponer de agua caliente y de un plus de calor en los días más fríos del invierno tienen pensado colocar una caldera de biomasa y un panel solar.

 «También usaremos la cueva para hacer experimentos», comenta Sergio, mientras enseña una cocina solar. Ingeniero industrial, da clases en la Universidad y quiere comprobar por sí mismo que la teoría que enseña tiene (o no) aplicación práctica.

María, por su parte, es arquitecta técnica y planea techar el corral con madera recubierta con la vegetación de la zona para hacer en él un despacho, comunicado con la cueva a través de un agujero que apenas están empezando a excavar y en el que instalarán unas escaleras.

«Pondremos teléfono y una línea de ADSL rural, pero ni pensamos en un amplificador de señal para el móvil», asegura esta zaragozana, sabedora de que, con esta decisión, tanto ella como su novio se aseguran de que la paz y el silencio que reinan en la zona se mantendrán inalterables.

Para leer la noticia: www.heraldo.es/index.php/mod.noticias/mem.detalle/idnoticia.29715
 

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