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Contaminación acústica

La contaminación acústica producida por la actividad humana ha aumentado de forma espectacular en los últimos años.  Según la O.C.D.E., 130 millones de habitantes de sus países miembros, viven con un nivel sonoro superior a 65 decibelios (db), límite aceptado por la O.M.S. y otros 300 millones residen en zonas de incomodidad acústica entre 55-65 db.
España es, después de Japón, el segundo país con un índice más alto de población expuesta a altos niveles de ruido.

 Casi 9 millones de españoles soportan niveles de una media superior a 65 db, y el ruido en las grandes ciudades es, después de la inseguridad ciudadana y la falta de aparcamiento, la tercera preocupación de la población. En términos generales, un 80% del nivel medio de ruido se debe a vehículos de motor, el 10% a las industrias, el 6% a ferrocarriles y el resto a diversos focos como bares, locales públicos, pequeñas actividades industriales (talleres, obradores…) a pesar de que depende bastante del área sociogeográfica.
Con el objetivo de establecer una base para una futura política comunitaria sobre el ruido, la Comisión Europea presentó en Septiembre del 2000 una propuesta de Directiva sobre la evaluación y la gestión de este tipo de contaminación (500PC0468).

 La propuesta introduce medidas para clasificar y comprender los problemas causados por el ruido como un paso necesario para preparar medidas concretas para reducir la contaminación acústica. Siguiendo las directrices de esta propuesta, la Generalitat de Catalunya ha aprobado un anteproyecto de Ley donde se recogen los criterios que la Unión Europea. En definitiva, la Ley pretende poner en marcha una serie de medidas que tengan un efecto directo sobre la calidad de vida de los ciudadanos.

 Los aspectos más significativos de esta Ley son:
-Consideración de la contaminación acústica desde el punto de vista de las inmisiones.
-Delimitación del territorio en zonas de sensibilidad en función de unos objetivos de calidad.
-Regulación del régimen específico de las infraestructuras de transporte.
-Establecer franjas horarias de uso de máquinas en obras en la vía pública y en la construcción.
Por lo tanto, parece claro que tarde o temprano la reglamentación sobre contaminación acústica llegará a nuestros edificios, y las mínimas exigencias de la actual NBE CA-81, muy probablemente se incrementarán al revisarse.
A pesar de ello, si pensamos en construir edificios más sostenibles, es necesario que nos empecemos a plantear cómo podemos hacer que la contaminación acústica exterior no llegue al ambiente interior de los edificios, con tal de conseguir ambientes más saludables.

También tenemos que tener en consideración el nivel de emisión de los aparatos que colocamos en nuestros edificios (máquinas de aire acondicionado, extractores, electrodomésticos, etc.) para que el impacto ambiental que causemos sea lo más reducido posible.

Enlace : www2.csostenible.net/es_es/tclave/temames/Pages/contaminacioacustica.aspx

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