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Con el seguimiento de unas sencillas pautas se puede conseguir un considerable ahorro energético que alivie las facturas

 Una buena receta para afrontarla consiste precisamente en utilizar sus mismas armas. Si hay una transformación de las circunstancias económicas, lo que más convendrá será una variación de los hábitos para que éstos se adapten de la mejor manera posible al panorama que se presenta. No se trata tanto de empeñarse en remar a contracorriente de la situación como de bogar hacia el puerto que mejor proteja de la tormenta económica aprovechando las corrientes y mareas que salgan al paso.

Selección natural: quien mejor se adapte a la actual situación mediante el ahorro estará en mejor disposición para resistir los embates de la macroeconomía y salir airoso.

1 Aislamiento del hogar

El hogar es la olla en la que se cuece el consumo energético de las familias. Para que no se enfríe este caldo, lo mejor es taparla. Del mismo modo, con un buen aislamiento de cubiertas, ventanas y muros exteriores se puede ahorrar hasta un 30% en calefacción y aire acondicionado. La cuarta parte de la calefacción que se demanda se debe a las pérdidas de calor a través de las ventanas si éstas carecen de un adecuado aislamiento térmico.

Si se tiene en cuenta que el 42% del consumo de energía en una vivienda se dedica a la calefacción y al aire acondicionado, se verá hasta qué punto es importante el aislamiento del hogar y la capacidad de ahorro que puede generar.

2 Los electrodomésticos

Los electrodomésticos consumen el 12% de la energía que se utiliza en una vivienda. Existe un código de letras que van de la A a la G para identificar su consumo. Sin embargo, también es importante adaptar el aparato a las necesidades reales de cada hogar porque un frigorífico de clase de 300 litros gasta más que uno de clase G de 100 litros.

Los electrodomésticos más eficientes -los A- son más caros, pero también hay que tener en cuenta que su consumo a lo largo de su vida útil puede ser varias veces superior a su precio de compra.

3 Lavadora en frío

Entre el 80% y el 85% del consumo de energía de una lavadora se invierte en calentar el agua. La elección de programas de lavado a baja temperatura reducirá notablemente el recibo de la luz.

4 Iluminación de la vivienda

La luz es una de las necesidades energéticas más importantes en un hogar. Supone el 9% del recibo eléctrico. Mucho se ha dicho de las bondades de las lámparas de bajo consumo; pero algo que es menos conocido sobre las incandescentes -la bombilla de toda la vida- es que tan sólo el 5% de la energía que consumen se transforma en luz, el 95% restante se convierte en calor, que no ilumina.

También en contra de lo que se suele pensar, las lámparas halógenas consumen un 30% menos que las bombillas tradicionales. Las de bajo consumo se amortizan mucho antes de que termine su vida útil, que ronda las 10.000 horas.

5 El aire acondicionado

Los aparatos de aire acondicionado han dejado de ser un artículo de lujo para convertirse en un electrodoméstico que ya es habitual en cualquier hogar. Su consumo supone casi la cuarta parte de la electricidad que se consume en una vivienda. La instalación de toldos en las ventanas sobre las que dé el sol generan ahorros energéticos superiores al 30%.

Un error común es el de conectar el aparato a una temperatura muy baja con la idea de que así enfriará antes el ambiente; sin embargo la casa no se refrescará más rápido y se hará un gasto innecesario.

6 El piloto del modo en espera

Muchos electrodomésticos actuales, como la televisión, el DVD o las cadenas musicales disponen de un modo en espera mediante el que el aparato se pone en funcionamiento desde el mando a distancia. Con una acción tan sencilla como conectar todos estos equipos a una misma regleta con interruptor se puede conseguir un ahorro anual superior a los 40 euros al apagarlos desde este interruptor.

7 La conducción eficiente

No sólo se puede ahorrar en casa, también al volante se pueden reducir costes si se sigue una sencilla técnica de conducción eficiente. Su utilización supone hasta un 20% de ahorro. El acelerón y el frenazo quedan proscritos; el primero porque requiere una inversión energética que no se traduce en movimiento del vehículo y el segundo porque al frenar de forma constante se está despilfarrando el combustible empleado en haber alcanzado la velocidad previa.

En la provincia existe un ahorro potencial de 100 millones de litros de gasolina al año -lo que sería suficiente para llenar 40 piscinas olímpicas- y se dejarían de emitir a la atmósfera más de 230.000 toneladas de dióxido de carbono. Las pautas de la conducción eficiente permiten ahorrar al conductor una media de 160 litros de combustible anuales.

8 Técnica al volante

Hay que evitar pisar el acelerador al arrancar el vehículo y mantener las revoluciones entre los 1.500 y los 2.5000 giros en coches de gasolina (1.500 y 2.000 en diésel). También reduce el consumo la circulación con marchas largas y a bajas revoluciones.

9 Prohibido en el coche

Lo que no se debe hacer en el coche es utilizar el freno motor, reducir la marcha para que sea el motor el que frene el vehículo. Ante un semáforo en rojo, es recomendable mantener la marcha engranada y el embrague pisado.

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