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Casa ecológica:El ahorro energético del 50%

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El arquitecto Emilio Miguel Mitre y el moderador Mikel Iriondo, durante un acto de las Jornadas de la Naturaleza. [KLISK] aboga por conseguir el mayor grado de bienestar al menor coste posible. Este es el principal objetivo que persigue ese ‘otro’ modo de construir viviendas, más ecológico y saludable.

La casa Ecológica que defendió el arquitecto Emilio Miguel Mitre en el transcurso de su intervención dentro de las Jornadas ‘Naturaldia 2008’, diciendo que «frente a las forma de construir convencional está la arquitectura bioclimática».
Un compendio de buenas prácticas constructivas y de diseño, en las que factores como el clima, el emplazamiento del edificio y los materiales, contribuyen a obtener el menor coste ambiental posible.

Construir con buen aire, éste era el ilustrativo título de la ponencia desarrollada.

-Para los profanos, para la gente llana, ¿puede resumir en qué consiste esto de ser arquitecto bioclimático?
-Consiste en hacer una arquitectura que se relacione con su entorno (el sol, el terreno, el aire, el agua, la vegetación…) para conseguir confort por medio del modo de ser y de estar del edificio. De manera coloquial, se trata de diseñar los edificios para que dentro de ellos haga «lo más bueno posible la mayor parte del tiempo posible».

 Así se consigue un confort de mayor calidad, un ahorro energético y menor contaminación. Como es lógico, no será lo mismo en una vivienda que en un edificio de oficinas, en el centro de la ciudad o en el campo, pero la idea de base es siempre la misma, que por medio del diseño (orientación, tratamiento de las fachadas, distribución interior…), los edificios tengan una mejor respuesta térmica.
-El emplazamiento del edificio, supongo, será un factor importante antes de empezar a diseñar y construir un edificio de este tipo.
-El lugar donde se encuentra el edificio proporciona unos datos fundamentales, que son las condiciones climáticas. No es lo mismo diseñar en un clima desértico que en un clima tropical. Cada situación requiere unos recursos.
-¿Puede cifrar el ahorro energético que supone vivir en en un edificio sostenible, bioclimático?
El cincuenta por ciento es un porcentaje alcanzable con relativa facilidad.
No es cara.
-No resulta cara una casa bioclimática? ¿No está sólo al alcance de unos privilegiados?
-Algunas cosas (como por ejemplo que las ventanas estén en las orientaciones adecuadas) no necesariamente cuestan más. Otras. como por ejemplo que se ponga más aislamiento, que las ventanas sean mejores o que las paredes sean más gruesas, sí. En todo caso no es algo que sólo esté al alcance de privilegiados.

 No creo que en ningún caso de intervenciones más o menos sensatas estemos hablando de más de un quince o un veinte por ciento de sobrecoste.
-¿Se puede rehabilitar un edificio normal y convertirlo en bioclimático?
-Sí. Hay que analizar las posibilidades de cada caso, por supuesto, pero siempre es posible mejorar la respuesta térmica de un edificio. A veces hay limitaciones de acceso al sol o al aire, a veces limitaciones normativas o de patrimonio…
-¿Qué tipo de ayudas reciben de la administración? ¿Están concienciados los gobiernos?
-La situación actual ha cambiado en cierta medida con la reciente entrada en operación del Código Técnico de la Edificación que establece medidas de mayor aislamiento y procesos de calificación y certificación energética para los edificios.

Ésta es una buena base pero el diseño bioclimático puede ir más allá. Los gobiernos están más concienciados cada día pero las ayudas fluyen con dificultad en la bioclimática.
En mi opinión, esto es así porque el aporte energético de la bioclimática no se puede medir con facilidad, ya que lo que proporciona la bioclimática es una reducción de la demanda.
-Pero a largo plazo todos son beneficios….
– Sí, efectivamente. A mí me parece que un razonamiento de este tipo es miope pero… Sinceramente, lo que me gustaría al final es que en la bioclimática sucediese algo parecido a lo que pasa en la fotovoltaica, en la que hay primas según las cuales tú puedes vender la energía producida a unas setenta pesetas el kilowatio-hora o así (cuando puede que a tí te cueste unas quince).

No estaría mal que el ‘negawatio-hora’ (que es el kilowatio-hora que no es necesario llegar a producir porque la casa no lo demanda), se le pagase al usuario de la vivienda bioclimática a, por ejemplo, tres euros, o sea quinientas pesetas ¿no?

Enlace : www.diariovasco.com/20080417/tolosaldea-goierri/ahorro-energetico-casa-ecologica-20080417.html
 

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