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Blindaje contra el ruido del vecino

El Gobierno central ha decidido aplicar antes de lo previsto los nuevos requisitos de aislamiento acústico de los edificios, que, entre otras medidas, obligarán a los constructores a levantar las paredes que no dejen pasar ruidos de hasta 50 decibelios.

Los cambios ya estaban contemplados en el Código Técnico de la Edificación (CTE), aprobado en 2007, pero su entrada en vigor había sido aplazada hasta enero de 2010 para que las empresas que suministran materiales a las obras pudieran adaptarse. Sin embargo, la ministra de Vivienda, Beatriz Corredor, informó ayer de que la normativa deberá cumplirse desde el próximo viernes.

El anuncio fue realizado durante la trigésima edición del salón Construmat, organizado en Hospitalet de Llobregat. Corredor aseguró que las exigencias de insonorización, recogidas en el documento básico de protección frente al ruido, se multiplicarán por tres en algunos supuestos y se equipararán a los estándares europeos. 

Esas normas afectarán a todo tipo de edificios, desde viviendas a hospitales, y no sólo a los de nueva planta, pues los promotores que rehabiliten inmuebles antiguos también deberán respetarlas. En el futuro habrá que emplear materiales y técnicas constructivas distintas. Los costes de construcción aumentarán entre el 0,33% y el 0,75%, según algunas estimaciones.

El aislamiento acústico se extenderá a los tabiques, forjados, cubiertas y fachadas. La regulación alcanzará el eco en aulas, restaurantes y salas de conferencias; y en el caso de las viviendas, establece reglas constructivas para mitigar el sonido de las cañerías y de los ascensores.

En el futuro, las casas deberán resistir ruidos ‘aéreos’ -el taconeo del vecino- de hasta 50 decibelios y no de 45, como ocurría hasta ahora. Además, cuando se trate de impactos -golpes, objetos arrastrados por el suelo- el límite se reducirá de 88 a 65 decibelios.

Según la titular de Vivienda, la exigencia de insonorización podrá ser mayor o menor según la ubicación del inmueble. De hecho, una de las razones por las cuales se había aplazado la implantación de la normativa acústica era para dar tiempo a los ayuntamientos a elaborar ‘mapas de ruido’.

Beatriz Corredor explicó que, en el futuro, cambiará la forma de medir la contaminación sonora: la operación ya no se realizará en un laboratorio, analizando el comportamiento de los materiales, sino que se realizará en el propio inmueble. El motivo es que un estudio teórico no refleja necesariamente el aislamiento efectivo del piso.

El nuevo procedimiento puede incidir en los pleitos que se ponen en los tribunales por los ruidos del vecino, pues las personas denunciadas suelen alegar que las molestias se deben a fallos de construcción. La normativa, además de establecer límites, dice ahora que lo que cuenta son los decibelios ‘reales’.

Enlace noticia: www.elcorreodigital.com/vizcaya/20090421/pvasco-espana/blindaje-contra-ruido-vecino-20090421.html
 

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