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Arquitectura vertical verde

Cuando hablamos de verde en la ciudad pensamos, por lo general y de manera a menudo inconsciente, en espacios abiertos, huecos en medio de edificaciones, en los cuales se implanta una vegetación determinada y unos equipamientos que tienen como objetivo cumplir con unos requerimientos estipulados, a saber:
– Contribuir a la mejora ambiental del entorno urbano, para mitigar las agresiones que supone vivir en un medio artificializado.
– Actuar como contenedores de actividades de socialización.
Sin embargo, muchas de las ciudades del siglo XXI, sobretodo en el continente europeo, han llegado a su techo en lo que a ampliación de territorio se refiere.

Como un fluido, las ciudades se han extendido hasta que unas barreras físicas han bloqueado su crecimiento (el mar, ríos,
montañas, otra ciudad vecina…) y por tanto, en muchas de ellas se han agotado los espacios libres en los que se puedan establecer parques y jardines urbanos.

Entonces, ¿Que oportunidades tenemos para aumentar el verde en las ciudades?
Sin dejar de trabajar en el objetivo de vegetar cada centímetro de suelo que haya disponible en una ciudad, empieza a ser necesario encontrar formas más imaginativas que permitan aumentar la superficie verde de una ciudad.

Algunas estrategias a desarrollar son, por ejemplo:
-Repensar espacios en principio ya vegetados. Por ejemplo ramblas, bulevares o calles estrechas, son espacios susceptibles todavía de incrementar su superficie verde trabajando los diferentes estratos de vegetación.
-Plantar árboles de pequeño tamaño y crecimiento contenido, en calles hasta ahora desestimadas como zonas de plantación. Obviamente, la selección de las especies requiere, en este contexto, un alto grado de conocimiento del desarrollo de cada una de ellas, tanto en lo que se refiere a la parte aérea como a la radicular, la cual puede disponer de mayor suelo fértil, a partir de aumentar el suelo fértil por debajo de las aceras.
 -Explorar conceptos nuevos como la Arquitectura vertical Verde (AVV)
¿Qué es la AVV? Las ciudades del siglo XXI deben ser vistas desde una nueva perspectiva ecológica. Los edificios ofrecen superficies parecidas a formas naturales y deben ser plantados siguiendo las pautas de la naturaleza. En este sentido el paisajista Hermann Barges sugiere leer la ciudad asimilándola a un paisaje natural: así, invita a ver los edificios como montañas de hormigón, las calles como valles, las azoteas como prados alpinos y los patios interiores como si fueran barrancos.

La vegetalización de fachadas es una disciplina todavía reciente, que gracias a las nuevas tecnologías por una parte y a la arquitectura contemporánea por la otra, permite avanzar en el aumento de la masa vegetal urbana. Los nuevos materiales de soporte y su facilidad de disponibilidad gracias a redes de distribución internacionales, es lo que ha posibilitado  volucionar el concepto de jardín vertical, hasta hace poco limitado a la disponibilidad de plantes trepadoras de manera autónoma y de sencillos sistemas de sujeción.

Beneficios de la AVV
La AVV beneficia ambiental y estéticamente por igual a las personas que viven o trabajan en los edificios donde están instalados, como a los habitantes de la ciudad en la que se encuentra.
Entre los beneficios que repercuten en el interior se encuentran:
– Refrigeración en verano y aislamiento térmico en invierno
– Reducción del consumo energético
– Filtración del polvo y otras partículas contaminantes
– Reducción y amortización de ruido exterior
– Protección de los materiales constructivos
En verano, la sombra proyectada por las hojas de la vegetación reduce de manera considerable el impacto de la radiación solar. Muchas plantas trepadoras levantan sus hojas en respuesta a la dirección del sol, creando un efecto de ventilación, ya que el aire fresco penetra hacia dentro y el aire caliente es dirigido hacia arriba. La evaporación y transpiración aportan así un efecto de refrigeración.

 Por el contrario, en invierno, el follaje de las plantas persistentes actúa en cierto modo de aislante, ya que filtran el aire antes de que llegue a la fachada, reduciendo la pérdida de calor habitual. En las zonas cálidas, la reducción en días de fuerte calor puede llegar a un 50. Por el contrario, cuando la temperatura está cercana a la congelación, el efecto aislante puede llegar a un 30%.
Se ha calculado que una reducción de 5,5 ºC de la temperatura exterior mediante la vegetalización de fachadas, se traduce también en una reducción de entre 50 y 70% de la factura energética en refrigeración. Evidentemente, el ahorro de energía es menos evidente en aquellos edificios que están bien aislados.
Igualmente, la instalación de vegetación en fachada significa fijar, en las hojas y madera de la vegetación, polvo y otras partículas contaminantes habituales en el ambiente urbano. Análisis específicos realizados en Parthenocissus tricuspidata demostraron la capacidad de fijar altas concentraciones de plomo y cadmio en sus tejidos vegetales.

Lógicamente, la capacidad de fijación de partículas contaminantes es proporcional a la superficie de masa vegetal captadora.
Otros beneficios de la vegetación en fachada es la protección de los materiales constructivos de los rayos ultravioletas y ,en zonas afectadas por lluvias, ácidas la vegetación actúa de barrera para los materiales pétreos de las fachadas ya que los protege del ácido carbónico (producido por el dióxido de carbono y el agua de lluvia) .
Sin embargo, la AVV también significa una importante contribución al entorno urbano gracias a:
– Aumento de la biomasa de la ciudad
– Mejora visual
– Atracción de la fauna
La contribución más obvia de la AVV es la mejora visual, sobre todo de paredes medianeras y fachadas posteriores de edificios que son demasiado frecuentemente feas y depresivas.
La vegetación en fachada provee reposo y alimentos a pájaros, animales invertebrados y incluso pequeños mamíferos, necesarios para naturalizar nuestras ciudades.

Tipología de la AVV
En una ciudad, la AVV puede desarrollarse en muchos elementos siendo, sin embargo, los más habituales las fachadas vegetalizadas, las pantallas antirruido, los cerramientos de espacios y algunos elementos externos, como columnas o figuras, que tiene un efecto de pantalla para esconder elementos no deseados como respiraderos o bien únicamente.
En lo que se refiere a las estructuras de sujeción utilizadas en la AVV pueden ser de varios tipos. El primero a considerar son los elementos arquitectónicos es decir, los propios muros o las estructuras que en ellos se construyen concebidas para albergar plantas, como son, por ejemplo, las jardineras de obras.

 Existen muchas especies de plantas trepadoras que disponen de estructuras vegetales especiales como raíces adventicias o zarcillos foliares como la hiedra o las parras , que les permiten fijarse directamente sobre muros de manera que no necesitan ningún soporte especial.

Otra de las estructuras más habituales de la AVV son las celosías, les “treillages” típicos de jardines clásicos que pueden ser materiales varios como madera, hierro de plástico o acero, cada uno de los cuales tiene unas necesidades de mantenimiento diferentes.

Si las celosías se apoyan sobre un muro conviene dejar un espacio, de cómo mínimo 5 cm, para permitir la circulación del aire y mejorar la conservación tanto del muro como de las plantas.
  La selección y instalación de un sistema de sujeción a base de cableado viene determinadopor las plantas que se van a implantar y puede ser muy variado, desde cables verticales para plantas con tallos volubles en los que se puedan enrollar, cables horizontales para plantas trepadoras a emparrar o retículas cuadriculadas cuando se pretenda sujetar varias especies de plantas trepadoras.

Los cables y anclajes más recomendables son los de acero inoxidable por su alta durabilidad. En la actualidad el mercado ofrece toda una nueva generación de cables de acero que añaden a un componente estético a su potencial estructural.
Asimismo se encuentran disponibles en el mercado internacional estructuras exentas que ofrecen nuevas posibilidades de construcción de jardines en vertical.
Condicionantes en la selección de la tipología de sujeción La elección de un tipo u otro de sujeción estará condicionada a la superficie vertical a cubrir, a las características constructivas sobre de elemento sobre el cual se apoyará la estructura de
sujeción y a la selección de la vegetación. Aunque parezca una obviedad, la estructura de sujeción deberá elegirse de acuerdo al peso que pueda soportar. El peso de las plantas trepadoras varia según la especie o la condiciones de crecimiento pero puede variar entre 1 y 50 kg/m2.
El rocío, la lluvia o la nieve significan doblar el peso de una planta caduca y multiplica por tres el peso de una planta persistente.
Asimismo el viento sobre una superficie vegetalizada puede representar una fuerza de alrededor de 0,5 kN/m2 para un soporte de una altura de 8 metros desde el suelo, 0,8 kN/m2 para un soporte de 8 a 20 metros y hasta 1,1 kN/m2 para un soporte superior a 20 metros desde el suelo.
Finalmente, las características de desarrollo de determinadas especies debe también tenerse en cuenta. La vigorosidad de las glicinas puede obligar, por ejemplo, a reforzar los puntos de apoyo para evitar el arranque de la estructura, cuando los tallos principales crezcan en diámetro.Las estructuras seleccionadas deben prever por tanto este crecimiento y  imensionarse de acuerdo a este.
Selección de plantas para AVV
La elección de plantas para uso en AVV depende de sus posibilidades de adaptación a un entorno específico, sumadas a factores estéticos. La selección de la vegetación a implantar es un proceso delicado en el que deben valorase exigencias de clima y la exposición. En lo que se refiere al primero, el número de especies de plantas trepadoras disponibles para climas cálidos es muy superior a las que crecen en climas templados o fríos.

Es importante pues elegir las especies de acuerdo a sus necesidades de temperatura porque el efecto estético es básico en
la AVV y este pude ser muy negativo, si por ejemplo, las heladas han afectado a la vegetación de un jardín vertical.
Más vale ser prudente y elegir especie de plantas en base a las temperaturas más rigurosas de los últimos 20 años.

Una vieja regla jardinería dice que las clemátides gustan de tener los pies en la sombra y la cabeza al sol. En general esta es una regla aplicable a la mayoría de las plantas trepadoras.
Las plantas utilizadas en AVV se encuentran expuestas a condiciones de exposición extremas, por ejemplo la exposición al viento, que implica dos efectos inmediatos: a mayor altura mayor violencia, variabilidad en la dirección del viento, que puede ser diferente en la altura que en la base, a causa de las turbulencias y corrientes que se generan entre edificios.
El aspecto visual es uno de los factores más importantes de la selección de las plantas. El principal valor de la AVV es el follaje y su capacidad de cubrir superficies y esta debe ser una de las prioridades a la hora de seleccionar especies. Tradicionalmente, las plantas trepadoras han sido cultivadas por su floración, pero este efecto es aquí un valor añadido, igual que lo es la variabilidad cromática del follaje según el paso de las estaciones.
La asociación de plantas trepadoras es un recurso estético importante en la AVV ya que la combinación de varias especies le confieren mayor naturalidad. La selección debe entonces hacerse de acuerdo a criterios de vigorosidad semejante (para evitar que una especie domine sobre otra y a efectos estéticos y cromáticos combinando especies de follaje atractivo en otoño con plantas de floración primaveral o estival.
Horticultura y AAV
Los vegetales son un material vivo y como tal necesitan unas condiciones de implantación y mantenimiento específico adecuado a las condiciones especiales en las que deben desarrollarse.
En primer lugar, un elemento esencial para el buen desarrollo de las plantas es el suelo y su disponibilidad, que conviene que sean frescos y profundos, evitando la saturación de agua.
Cuanta mayor proporción de materia orgánica tenga, mejor retendrá la humedad y los abonos. Si los vegetales están plantados directamente en el suelo, las plantas tienen una mayor facilidad de enraizamiento y humedad que si se encuentran plantadas en jardineras o macetas estancas, pero aun y así es importante extremar la atención en los momentos posteriores a la implantación debido a que la proximidad de los cimientos tienden a reducir la humedad del
suelo.
En el caso de vegetación plantada en jardineras, es aconsejable disponer de un sistema integrado de riego automatizado que asegure una aportación de agua adecuada a las condiciones del lugar y del momento.
En lo que se refiere a la plantación, esta no ha de ser diferente a la cualquier otra circunstancia salvo tener en cuenta que especies con raíces aéreas o ventosas, dan mejores resultados si se dejan correr sobre el suelo un año o dos antes de hacerlas trepar, ya que desarrollan un sistema radicular más importante, lo que les permite después trepar con mayor rapidez.
Respecto a la plantación de especies ya desarrolladas, parece claro que las plantas jóvenes se adaptan más rápido a su nuevo emplazamiento que las más desarrolladas, reduciendo sí la ventaja inicial de estas de disponer de mayor volumen.
Algunas especies de plantas trepadoras vigorosas pueden crecer de 3 a 4 metros en un año y llegar, a los 5 años, a alcanzar su altura máxima, aunque no su espesor potencial.

Finalmente, en el caso de AVV implantada en espacios estancos o jardineras es necesario disponer de un programa de mantenimiento adecuado que contemple riegos, abonados, podas, guía y sujeción de las plantas a lo largo de las estructuras (cuando sea necesario) y tratamientos fitosanitarios preventivos si es necesario.
Problemáticas asociadas a la AVV
Promover la AVV en un entorno urbano, no como un elemento aislado, sino a como parte de un programa destinado a aumentar la superficie verde de una ciudad requiere la complicidad y  implicación directa de la administración local en primer lugar, pero también de su sociedad civil: propietarios de edificios, empresas e industrias ubicadas en el tejido urbano que son las que en definitiva, deberán apostar por esta tipología de verde urbano.
No querría dejar de referirme, a las falsas creencias o leyendas urbanas que circulan sobre la incompatibilidad entre plantas y materiales de construcción, aduciendo que las raíces afectan negativamente a la conservación de los materiales de las fachadas de los edificios. Parece que esto solo ocurre en aquellos muros que ya han entrado en un proceso de decadencia, y en los que las plantas ayudan entonces a acelerar el proceso, y siempre que se trate de plantas que trepan directamente sobre la fachada.
Las estructuras de AVV disponibles en la actualidad, permiten mantener la vegetación a cierta distancia de las fachadas y evitar así los problemas citados. Sin embargo esto no significa que periódicamente, deban hacerse repasos para mantener los materiales de construcción en perfecto estado, con el fin de evitar que la vegetación penetre por debajo de tejas o se introduzca en grietas de canalizaciones atraídas por la humedad que desprenden.
Finalmente, y para evitar posibles problemas legales vinculados a reclamaciones de los vecinos o propietarios de edificios con estructuras verdes verticales es aconsejable realizar una búsqueda de la legislación que a nivel estatal, autonómico o local regule situaciones de estas características. Como ejemplo, el código civil de Francia regula en su articulo 662 las derechos y deberes vecinales en lo que se refiere a las paredes medianeras y las actuaciones que en ella se hacen.
Experiencias Internacionales
El desarrollo de la AVV combinando excelencia arquitectónica y técnicas innovadoras es, como ya se ha dicho, una disciplina todavía incipiente. Por ello, el criterio de selección de las experiencias internacionales que se muestran en esta ha sido intentar reflejar las posibilidades de aplicación de esta especial tipología de verde urbano.

Se han elegido, por tanto:
Un precedente: Edificio Banca Catalana. Barcelona
Un ejemplo realizado en nuestro país en los años 60, obra de los arquitectos Tous i Fargas y del botánico Jordi Aguilar,
Una ciudad: Paris
Paris fue una de las primeras ciudades europeas que desarrollo un sistema de verde urbano coherente estructurado a partir de la planificación urbanística del Baron Hausmann realizada en el siglo XIX y basada en la creación de avenidas plantadas que enlazan con parques y jardines.
En la actualidad, Paris está trabajando en una nueva dimensión urbana, la vegetalización vertical.
Un sistema: Mobilane©
Esta empresa holandesa ha desarrollado los setos “pret à planter” formados por una jardinera de materia ligero que  ontiene una estructura metálica reticulada sobre la cual se hacen crecer plantas trepadoras.
Las estructuras son desmontables y pueden implantarse tanto en fachadas  como directamente sobre el suelo.
Un parque: MFO (Zurich)
El parque MFO de Zurich, llamado así por una vieja fábrica que había ocupado el lugar anteriormente (Maschinenfabrik Oerlikon) es uno de los ejemplos de revitalización sostenible de una antigua área industrial urbana, transformada para nuevos usos.

Este proyecto conjuga áreas de habitación, con zonas comerciales y de recreación. El nexo común son una serie de espacios verdes religados entre si por una pérgola futurista que juega el papel de las antiguas plazas europeas.
Es una visión contemporánea de una plaza abierta, de encuentro, de juego, pero también de espectáculos programados como representaciones teatrales, conciertos, proyecciones cinematográficas etc.
El parque MFO es una construcción formada por tres caras laterales de paredes dobles que remiten a las estructuras estrella de los jardines europeos del renacimiento y del barroco, las famosas “follias” o “treillage”, elementos temporales de los jardines que se cubrían con plantas trepadoras.
Un arquitecto: Edouard François
Arquitecto y paisajista nacido en Paris en 1957 ha explorado con éxito la AVV en proyectos tan espectaculares como: Utopic Green Tower for Harbin en Manchuria (China), Secteur Planchat Vignoles (Paris), The flower Tower (Paris)
Un botánico: Patrick Blanc
Investigador del CNRS (Centre Nacional de la Recherche Scientifique) de Paris y especialista en vegetación de sotobosque tropical, presente en muchas de sus obras, Una de las más recientes es el proyecto del nuevo museo de artes no occidentales Quai Brandly, también en Paris.

… al igual que un fluido, que no tiene otras dimensiones que las de la vasija que le dan,
En busca del tiempo perdido
A la sombra de las muchachas en flor
         Marcel Proust

 Así es como creo que deben ser los sistemas verdes en las ciudades del siglo XXI, una mancha de color verde que se adapta a los espacios libres y a todas aquellas superficies que lo puedan soportar.

 Este artículo está escrito por Antoni Falcón i Vernis
Para leer el artículo completo enlace : www.ayto-santander.es

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